Mismo trabajo, diferente carrera

El personal laboral UPM, en las áreas de administración, informática y bibliotecas, se encuentra en una situación inadmisible de bloqueo profesional que este sindicato denuncia con firmeza.

La desigualdad entre las condiciones laborales de funcionarios y laborales siempre es objeto de suspicacias. Aunque no son insalvables a veces se usa como motivo de discrepancia y desunión. Y esta situación provoca que unos pueden acceder a puestos de responsabilidad, jefaturas, comisiones de servicio y ascensos, mientras que el personal laboral de estas tres áreas queda relegado, sin reconocimiento ni perspectivas de crecimiento, permaneciendo durante años en los mismos puestos sin posibilidad de avanzar.

Sin oportunidades reales

Esta desigualdad se agrava al comprobar que tampoco existen vías reales de progresión dentro de su propio colectivo. Se les excluye de los complementos de dirección, reservados de facto a personal funcionario; no pueden acceder a jornadas partidas, ya asignadas a puestos de responsabilidad; y los complementos de especialización, lejos de ser una oportunidad, están todos ya adjudicados.

La comparación visual es contundente: frente a decenas de complementos en algunos servicios, Bibliotecas apenas aparece representada, con cero complementos de dirección y una presencia testimonial en especialización. Especialmente grave resulta la situación de Informática, donde la diferencia con otras áreas no solo es evidente, sino injustificable en una universidad que depende cada vez más de sistemas tecnológicos. Administración, por su parte, continúa en una posición claramente inferior pese a su papel esencial en el funcionamiento diario de la Universidad.

A esta situación se suma una preocupación creciente que no podemos ignorar: el riesgo de que las plazas de personal laboral en estos colectivos sean progresivamente amortizadas a medida que se produzcan jubilaciones. Existe el temor fundado de que dichas plazas se transformen en otras de distinta especialidad, reduciendo aún más las ya limitadas opciones de movilidad interna y promoción. De confirmarse esta tendencia, se estaría condenando al personal laboral a una situación de inmovilidad estructural.

Esperando la promoción…

Fuera del traslado y la promoción

Por otro lado, este sindicato reclama la presencia de las plazas disponibles de estos tres colectivos en la próxima convocatoria de traslado y ascenso. No estamos pidiendo favores: es su derecho. Cualquier exclusión sería una discriminación flagrante e intolerable. Y que nadie pretenda escudarse en una supuesta funcionarización: no existe ninguna propuesta real sobre la mesa, así que usarla como excusa sería simplemente inadmisible.

Este planteamiento de promoción y ascenso de Gerencia va soterradamente en la línea de agotar estos perfiles laborales.

Desde este sindicato denunciamos este sistema que perpetúa la desigualdad y condena al personal laboral de informática, bibliotecas y administración a un callejón sin salida profesional y creemos que una visión de conjunto solucionaría estos problemas.

La funcionarización como posible solución

Ante este escenario, una de las alternativas planteadas es la funcionarización del personal laboral fijo que comparte tareas con personal funcionario. Se trata de un procedimiento que permitiría que determinados trabajadores laborales pasen a integrarse en el cuerpo de funcionarios, siempre que cumplan los requisitos exigidos para ocupar estas plazas.

La medida no es nueva. Procesos similares se han llevado a cabo en otras universidades públicas y en distintas administraciones, incluida la propia Comunidad de Madrid, que actualmente desarrolla iniciativas en esta línea. Hace años que se hablaba de esta posibilidad en la UPM, pero todavía está por ver quién es el valiente que pone una propuesta seria sobre la mesa.

No podemos obviar la existencia de obstáculos que van a condicionar este proceso en determinadas secciones sindicales que actúan desde el miedo a perder peso cuando llegue la funcionarización, como si la defensa de derechos dependiera de un estatus y no de un compromiso real con la plantilla.

Qué ocurriría con quienes no participen

El proceso deberá ser obligatoriamente VOLUNTARIO y debe igualmente contemplar la situación de aquellos trabajadores que opten por no participar en el proceso o que no superen las pruebas correspondientes. En estos casos, continuarían ocupando su puesto como personal laboral, manteniendo sus condiciones actuales y con la GARANTÍA de seguir desarrollando su carrera profesional dentro de la UPM.

Hacia plantillas más homogéneas

Más allá de los detalles técnicos, el debate sobre la funcionarización apunta a un objetivo de fondo: reforzar la coherencia interna de las plantillas y garantizar que los trabajadores que realizan funciones equivalentes lo hagan bajo condiciones jurídicas y profesionales similares.

Recelos

Algunos compañeros están anticipando agravios comparativos sin conocer siquiera en qué condiciones se produciría esa conversión, generando un clima de recelo totalmente injustificado, debatiendo incluso sobre grandes diferencias salariales: Descubre nuestro comparador de salarios para tener una visión más completa de la situación.

Lo sorprendente es que nadie da una alternativa a lo que es más que evidente: a ciertos trabajadores se les está negando cualquier vía de avance, se les está condenando a la inmovilidad profesional, a la desmotivación y a la sensación permanente de estar en un escalón del que no pueden salir.

Postura de UNITOD

En UNITOD entendemos que no debe existir personal laboral desempeñando funciones o puestos clasificados como propios de personal funcionario, tal y como se establece en el EBEP. La UPM estableció ya en 2007 que las vacantes que vayan produciéndose en las especialidades de administración, bibliotecas e informática serían amortizadas, sin embargo esta situación irregular ha perdurado durante años, manteniendo una guerra artificial entre personas que deberían pertenecer a un único colectivo. La desunión nos hace más débiles.

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